Información General

Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

sábado, 7 de septiembre de 2013

Castillo de la Atalaya (Villena) CA-015



Localización:

 El Castillo de la Atalaya se encuentra situado en el monte San Cristóbal, prolongación hacia el Oeste de la Sierra de la Villa que domina la ciudad de Villena, en el Alt Vinalopó. Fue declarado Monumento Nacional en 1.931 y es de propiedad municipal. Existen visitas guiadas al mismo que pueden concertarse en el Centro de Interpretación cercano a la fortaleza.

 Para llegar hasta él no es necesario adentrarse al centro de la ciudad, aunque las señales puestas al efecto nos dirigen sin pérdida hacia la fortaleza siguiendo sus instrucciones. Subiendo por la autovía desde Alicante, tomamos la salida a Villena. En el cruce hacia Biar, giramos a la izquierda en el semáforo y nada más pasar por debajo del viaducto de la autovía, y a nuestra derecha, nos dirigimos al castillo, que está señalizado. Llegando al Centro de Interpretación del castillo hay un espacio habilitado para el aparcamiento de los vehículos.


Localización en Google Maps

Vista del Castillo de la Atalaya en Google

Panorámica del castillo

Localización en el mapa topográfico


Horarios de visitas: Todas las visitas son guiadas.

 Mañanas de Martes a Viernes:   10:30, 11:30 y 12:30 h
 Mañanas de Sábado y Domingo:  11:00, 12:00 y 13:00 h
Tardes de Martes a Sábado en Verano: 17:00 y 18:00 h
Tardes de Martes a Sábado en Invierno: 15:30 y 16:30 h
 Cerrado los lunes, 25 de Diciembre,  1 y 6 de Enero

Precio : 3 euros general; Niños hasta 14 años y jubilados: reducción del 25%


Historia:

Hermosa panorámica nocturna del Castillo de la Atalaya

 Los orígenes de Villena son muy antiguos. Ya desde la Edad del Bronce existen algunos yacimientos en su término municipal, en especial los de Cabezo Redondo y Terlinques. Posteriormente, las culturas orientalizantes hicieron tambien su presencia, así como los íberos y romanos. No hay constancia actual de que Villena fuera plaza visigoda.

  El nombre de Villena  tiene su origen en el vocablo musulmán “ Bilyana” con que fue dotada la población al ser invadida por los pueblos del Norte de África. De dicho vocablo derivó el nombre actual de la ciudad. El Infante Don Juan Manuel le concedió el título de Villa  y en 1.525 el rey Carlos I  el de Ciudad. La llegada de los árabes en el siglo IX a Villena dió como fruto la edificación emiral-taifal de la alcazaba situada en la Sierra de la Villa, el Castillo de Salvatierra (Ver Ref. CA-050 en este Blog)

 Los orígenes del Castillo de la Atalaya, a tenor de las excavaciones arqueológicas efectuadas, indican que se trata de un asentamiento romano. Sobre estas ruinas, los almohades construyeron la alcazaba original y, aunque las ulteriores reformas cristianas lo remodelaron por completo, aún es posible ver algunas fábricas musulmanas en la actualidad.

 El castillo pasó a manos cristianas en el año 1.239 cuando las tropas del comendador de Alcañiz, al mando de varios nobles pertenecientes todos ellos a la Orden de Calatrava, consiguieron arrebatárselo a los moriscos en una incursión desde Valencia efectuada a tal fin, pasando a manos del rey Jaime I el Conquistador. Este monarca encargó la custodia de la fortaleza a dicha Orden militar hasta que fue entregado al rey de Castilla Fernando III, en virtud del Tratado de Almizra.

 No obstante, en ese periodo ya existían fuertes tensiones entre los dos reinos, Castilla y Valencia, alrededor de esa hipotética divisoria entre ambos para su expansión, y así, el Castillo de la Atalaya se mantendría en esa situación hasta que en 1.244, y a través del Tratado de Almizra que pretendía solucionar esa situación, confirmaría su inclusión al reino de Castilla. Durante las sublevaciones moriscas de principios de la década de 1.260, el castillo estuvo en poder árabe, hasta que el rey Jaime I, prestando su colaboración al monarca castellano, pacificaría la región y retornaría nuevamente la fortaleza al rey Alfonso X el Sabio.

 En 1.296 se produjo una nueva modificación de los límites territoriales, pero Villena siguió perteneciendo a la soberanía de Castilla, aunque se mantuvo en una posición poco definida y limítrofe. Alfonso II de Valencia daría el título de príncipe de Villena al infante D. Juan Manuel, hijo del infante Manuel. El infante D. Juan Manuel residiría en la fortaleza villenense, donde crearía buena parte de su producción literaria. También vivió en el castillo la hija de Jaime II, con la que aquel se casaría en segundas nupcias. De esta época datan muchas construcciones y reformas en la fortaleza.


Parte superior de la Torre del Homenaje, construida por el Infante Juan Manuel

 Posteriormente, a finales del siglo XIV, recibiría la propiedad el conde de Denia y duque de Gandía, a raíz de lo cual se constituiría el Marquesado de Villena, de gran trascendencia por los territorios que ocupaba dicho marquesado. Con Alfonso de Aragón el marquesado quedaría incorporado a la corona castellana.

 El rey Juan II de Castilla, hermano mayor de la princesa Isabel de Castilla, otorgaría el marquesado a su favorito, el intrigante Juan Pacheco y éste, a su vez, lo cedería cinco años después a su hijo Diego López Pacheco a raíz de su matrimonio como regalo de bodas. De esta época data la construcción de la parte superior de la Torre del Homenaje, claramente diferenciada de la parte inferior, como lo demuestra la existencia del escudo de armas de los Pacheco en su muro.

Escudo de armas de la familia Pacheco, en la parte superior de la torre

 A finales del siglo XV, el marqués Diego López Pacheco se declaró partidario de los derechos al trono de Castilla de Juana la Beltraneja, hija de Juan II, en contra de los intereses pactados en el Tratado de Guisando a favor de Isabel de Castilla ( Isabel la Católica). Este hecho contribuiría a que el descontento de la población desembocara en una revuelta que acarrearía la muerte de muchos judíos y conversos refugiados en la fortaleza.

 La población pretendía como dueño de la fortaleza al conde de Cocentaina, Juan Roís de Corella. No obstante, las revueltas finalizarían y los Reyes Católicos zanjarían la cuestión incorporando definitivamente el marquesado a la corona de Castilla en 1.480.

 Durante las Germanías, el hecho más notable es que tras la derrota en Gandía, el virrey de Valencia, D. Diego Hurtado de Mendoza, hallaría refugio en el castillo de Villena.

 En el periodo de la Guerra de Sucesión, la población tomó partido por la causa borbónica y un pequeño grupo de partidarios del rey Felipe V resistirían los asedios de las tropas del Archiduque de Austria. Por este motivo, Felipe V le dio a Villena el  título de Muy Noble y Muy Leal.

 Posteriormente, en el siglo XIX se perdieron parcialmente las bóvedas almohades de la Torre del Homenaje como consecuencia de la voladura que el mariscal Suchet realizó en la toma de la fortaleza en la Guerra de la Independencia.




Escudo de la ciudad de Villena

Estado actual:



Plano del Castillo de la Atalaya

 Nos encontramos ante un castillo con un doble recinto amurallado, con una planta de cierta tendencia rectangular. El primer recinto, o inferior, está formado por una barbacana, dotada de un antemural construido en mampostería trabada con mortero de cal y defendido por doce torreones en saliente de plantas circular y semicircular, incluyendo las de una edificación en planta cuadrada que por su posición -delante del acceso al recinto exterior - podría ser una torre adelantada (Azuar Ruiz,1995).

 A la liza se accede por una puerta de ingreso directo situada en el frente norte con un arco de medio punto en sillería y flanqueada por dos cubos macizos de planta semicircular y dotados de una crestería almenada. La liza es muy estrecha, alcanzando no más de un metro en algunos puntos de la misma, ideal para compartimentar y retardar los ataques, y actúa de pomerio comunicando todas las torres del antemural o primera muralla. El aspecto actual de la fortaleza es fruto de una serie de actuaciones e intervenciones efectuadas a lo largo de su historia, encaminadas a su conservación y protección.

 
Puerta de la entrada a la fortaleza

 El recinto superior es de mayor altura que la barbacana, lo que genera un frente óptico defensivo mayor cuando se observa desde fuera, ofreciendo una visión muy compacta y más sólida. Se accede por una puerta de ingreso directo que se sitúa en el frente suroeste, al que se llega recorriendo un buen tramo de la liza y que presenta un arco de medio punto de ladrillo reforzado por una bóveda apuntada. También cuenta con un adarve al que se accede por una escalera, dotado de parapeto y crestería almenada, defendida con cubos de planta semicircular, excepto en el flanco suroeste donde se sitúa la imponente torre del homenaje.

 El patio de armas ha sido excavado en las últimas intervenciones arqueológicas, donde se han documentado una sala de planta rectangular y contrafuertes de ladrillo que se sitúa en el frente noroeste y que se podría identificar con un posible cuerpo de guardia o un edificio de tipo militar. En el patio también se localiza el aljibe, situado en el ángulo que forma la torre del homenaje con la muralla sur. Además, en la década de los años 70 del siglo pasado, durante las excavaciones realizadas por José María Soler, en el ángulo sureste, se documentó la existencia de una noria para la extracción de agua (Hernández Alcaráz,2001).

Aljibe y entrada a la Torre del Homenaje

Interior del aljibe

 Pero sin duda alguna, la construcción más imponente del castillo y definitoria de su configuración es la gran torre del homenaje, de planta cuadrada, con un grosor de muros en la base de casi 4 metros y con una altura de 27 metros, repartidos en cuatro plantas comunicadas entre sí por una escalera perimetral. Las dos primeras plantas están fabricadas con la técnica de tapial, de época almohade en la que recientemente se ha realizado un "falso despiece" muy común en las atalayas musulmanas de este época. En esta época coexistirían las dos fortalezas de Villena: La Atalaya y Salvatierra, y en la foto inferior podéis ver una recreación de lo que sería una visión de conjunto de ambas.



Recreación de los castillos de la Atalaya y Salvatierra


"Falso despiece" en la atalaya musulmana

 Las dos superiores tienen muros de sillarejo y como cubiertas una estructura plana, reconstruida en época moderna, decorada con un artesonado de madera y una cubierta de bóveda de cañón ligeramente apuntada, fabricada en ladrillo, mostrando una plataforma exterior rematada por una crestería dotada de 8 escaragüaitas y los restos de varias ménsulas para el uso de manteletes, aunque son fruto de las reconstrucciones historicistas de los años 70 del siglo XX, no pudiéndoles dar veracidad (Azuar Ruiz,1995).

 La primera sala, que tiene unas dimensiones de 7 x 7 metros en planta y una altura de 6,70 m, presenta una bóveda de 8 arcos peraltados de herradura de fábrica de ladrillo macizo a sardinel tomado con mortero de cal y colocados perpendicularmente a las cimbras, apreciéndose distinto espesor en las juntas radiales de dichos ladrillos debido a la diferencia de longitud entre el intradós y el trasdós del arco. El aparejo de los nervios alterna las hiladas de dos sogas con las de los tizones, dando una sección cuadrada de 0,25 m de lado. La separación entre los nervios entre ejes es de 1,30 m y aparecen dos pares dispuestos paralelos a los muros y los otros dos pares formando 45º con los anteriores. El hecho físico de entrecruzar los arcos obedece a la necesidad estructural de evitar el pandeo, ya que de esta manera los tramos libres son más cortos y se reduce la esbeltez. En las esquinas aparecen trompas que sirven para ochavar la planta y distribuir las nervaduras (Ferrer de Merlo,2000).

 La segunda sala, con unas dimensiones de 6 x 7,5 metros en planta y una altura de 5,50 m, está cubierta con una bóveda de 11 arcos rebajados con curvatura contínua de las mismas características que en la primera planta. La disposición de los nervios se realiza paralelamente a los lados del recinto de manera que aparecen tres nervios longitudinalmete y cuatro intersecados por dos pares más paralelos a las diagonales de la sala. La luz máxima de los arcos se produce en los diagonales alcanzando éstos 8,50 m. En las dos plantas podemos encontrar en las paredes diferentes grafittis con motivos de simbología islámica, como la famosa Mano de Fátima, realizada seguramente por los alarifes mudéjares en las reformas efectuadas en el castillo (Hernández Alcaráz,2010).

  Ambas bóvedas están consideradas entre los mejores ejemplos de la arquitectura almohade peninsular que conservamos en la provincia de Alicante. La presencia de las bóvedas, la fábrica de tapial de la torre y la presencia en el frente noroeste exterior de restos de un falso despiece en sillería, otorgan a esta construcción una cronología en época almohade, y más concretamente al último tercio del siglo XII, durante el gobierno del tercer califa almohade Abu Ya´qub Yusuf al-Mansur quien, después de la fracasada campaña en Cuenca y Huete del 1.172, genera una gran eclosión edificadora, de amplia dispersión por todo al-Andalus y Norte de África, con el objetivo claro de defender los territorios islámicos frente a la constante presión expansiva feudal, reforzando las vias de comunicación (Azuar Ruiz et alii, 1996).

 El origen almohade de la fortaleza, por tanto, queda completamente confirmado. La torre es el elemento principal a la que acompaña el recinto superior, lo que permite plantear la existencia de un cortijo donde la torre defendía el flanco suroeste. Sin embargo, las obras que hoy apreciamos del castillo, corresponde a fases constructivas posteriores a la conquista realizada inicialmente por la Corona de Aragón en el año 1.240, después de varias cabalgadas infructuosas como la dirigida por Ramón Folch, Vizconde de Cardona y varios de sus parientes hasta un número cercano a los cincuenta caballeros donde asedian Villena y Sax, muriendo en ésta última plaza el caballero Artal de Alagó (Menéndez Fueyo, 2011). A partir de la firma del Tratado de Almizra en 1.244 y tras un breve periodo de permanencia de la Orden de Calatrava, el castillo de Villena engrosó los territorios de la Corona de Castilla bajo el protectorado del infante don Manuel (Alcaráz, 2001).

 A partir del año 1.308, bajo el dominio de Don Juan Manuel, segundo Señor de Villena, se inician las principales reformas. En el año 1.366, se crea el Marquesado de Villena y a partir del siglo XV, el castillo acaba en manos del Juan Pacheco, primer marqués de Villena (1445-1467), quien inicia una agresiva política de reformas orientadas a dotar de habitabilidad y monumentalidad su residencia en el marquesado. Las excavaciones han demostrado que la barbacana con el ingreso reforzado por dos cubos circulares y troneras en las alturas, así comolos dos cuerpos superiores de la torre, son obras realizadas en este momento, como lo prueban los blasones heráldicos con el escudo de la familia Pacheco existentes en la parte superior de la torre del homenaje y en el amurallamiento (Azuar Ruiz,1995). El dominio de los Pacheco finaliza en el año 1.480, cuando los villenenses, an apoyo de los Reyes Católicos, se sublevaron contra el dominio de Diego López Pacheco, segundo Marqués de Villena, quedando el castillo incorporado a la corona de Castilla (Alcaráz,2001).

Vista superior de la Torre del Homenaje

 Por lo que respecta a la muralla que rodeaba a la antigua ciudad partiendo del castillo, sólo se conservan algunos fragmentos de la misma adosados al ángulo suroeste de la fortaleza y se cree, por documentos existentes, que fue levantada por el Infante D. Juan Manuel sobre la primera década del siglo XIV. Se tiene constancia de que los Reyes Católicos  a finales del siglo XV visitaron la fortaleza y se detuvieron ante la muralla en una puerta, llamada “Puerta de Almansa”, para jurar los fueros y privilegios de la entonces Villa.


Torreón de la muralla

Escaragüaita de la Torre del Homenaje

Terraza de la Torre del Homenaje


Galería fotográfica:


Basamento de la muralla externa

Patio interior desde la terraza de la Torre del Homenaje

El castillo en una nevada en Villena

Bonita panorámica del Castillo de la Atalaya

El Patio de Armas

Vista aérea del castillo

Preciosa imagen nocturna con el castillo iluminado






























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